De cero a cuatro mil ochocientos
Una juntanza alrededor del sancocho. Puesta en circulación del fotolibro de Alejandro Osses

Inscripción abierta hasta el 10 de septiembre rellenando este formulario con tus datos
Programa Acción y Difusión Cultural en el Exterior
Es una actividad con carácter comunitario por lo que los participantes están invitados a colaborar en el desarrollo.
La actividad consiste en cocinar dos sancochos en público, al mismo tiempo, durante una tarde entera: uno dominicano y uno colombiano, cada uno en su olla, uno al lado del otro.
No hay mesa, ni micrófono, ni sillas en fila. Hay dos fogones encendidos desde temprano y dos mesas de ingredientes desplegadas y ordenadas por altura: abajo lo que crece al nivel del mar, arriba lo que crece en la montaña. El público llega y ya hay algo pasando. Puede acercarse, preguntar, pelar, cortar y meter la mano en la preparación.
El ascenso es el eje de la jornada. Cada ingrediente que entra a la olla se nombra en voz alta desde ambos lados: de dónde viene, a qué altura crece, cómo se llama allá y cómo se llama aquí, qué papel cumple en cada olla. Se sube junto, de la costa de RD al páramo de Colombia. Y ahí aparece lo común sin que nadie tenga que enunciarlo —las manos echando yuca al mismo tiempo— y aparecen también las diferencias, que son igual de interesantes: el orden de los tiempos, los cortes, el punto del guiso, qué hierba entra y cuál no.
Un sancocho tarda sus horas y esa espera no es un problema de programación: es el formato. Mientras la olla trabaja y el olor llena el espacio, se proyectan las imágenes y videos del libro sobre los ingredientes y los territorios donde crecen, y los cuatro tomos circulan abiertos entre las manos del público, junto a los productos y los productores que les corresponden.
Cuando la comida va llegando a su punto, la conversación se hace explícita. Se conversa junto al fogón, no en una tarima: sobre la tradición y sobre quién la sostiene. La cocinera que sabe el punto de la yuca sin reloj. El campesino que siembra a 2.800 metros. El pescador de río y de mar. Sobre el hecho de que ese conocimiento no está escrito en ninguna parte, es oralidad pura y saber tradicional, que se transmite cocinando y que se pierde cuando dejamos de cocinarlo. Y sobre lo que comparten dos países caribeños y montañosos que, con nombres distintos, cocinan lo mismo.
Al final se reparte. Cada quien prueba las dos ollas. La conversación continúa comiendo, que es como continúan las conversaciones sobre comida. El resultado no es una presentación de libro con degustación al final. Es un acto de transmisión: dos cocinas trabajando en público, un rato largo de espera compartida y una comida que se hizo entre todos los que estuvieron ahí.
Sobre Alejandro Osses
Alejandro Osses Saenz es fotógrafo, artista-investigador y gestor cultural especializado en sistemas alimentarios. Desde hace más de una década desarrolla proyectos que conectan comida, cultura y territorio, explorando el alimento como espacio de memoria, identidad y transformación social.
Su trabajo aborda historias contranarrativas en torno a la hoja de coca, las cocinas migrantes y los recorridos de los alimentos desde su origen hasta las ciudades. Ha recibido el Gourmand World Award 2025 al Mejor Libro de Fotografía Gastronómica del Mundo y el Pink Lady Food Photographer of the Year 2015, y su obra ha sido publicada en numerosos medios y libros internacionales.
Es cofundador de Futuro Coca, fundador de Mucho Colombia, Migra la Food y Frito, plataformas que articulan arte, cultura, gastronomía y comunidades para reivindicar la diversidad alimentaria y generar nuevas narrativas sobre los territorios y sus alimentos.
A través de proyectos de largo recorrido, Alejandro entrelaza cuerpo, territorio y memoria para cuestionar nuestra relación con lo que comemos y con el origen de las materias primas.