PSICOFARM/atmosférica
Programa Patrimonio Cultural y Natural

Una conferencia-performance de la artista Jessica Fairfax Hirst, en colaboración con Elvin Díaz, Ganel Orelus y Anni Michell
¿Qué tienen en común la crisis climática y los efectos de largo plazo de los psicofármacos sobre nuestros cerebros y cuerpos? ¿Cómo puede el arte ser más activo? ¿Cómo puede el arte resaltar cómo la tierra y nuestros cerebros están siendo afectados por la avaricia del capitalismo salvaje neoliberal?
En la playa de Perla Marina, los fósiles de corales y los desechos plásticos y de foam que el mar arroja a la orilla pueden ser vistos como vehículos para viajar en el tiempo: millones de años hacia el pasado y miles de años hacia el futuro.
Durante la Guerra Fría del siglo XX, el artista judío-alemán-británico Gustav Metzger (1926-2017) conceptualizó el arte autodestructivo para subrayar fenómenos cataclísmicos como el Holocausto y la posibilidad de aniquilación nuclear. Sus obras se autodestruían durante el tiempo de exposición, convirtiéndose en performances de duración limitada.
Siguiendo esta línea, Jessica Fairfax Hirst plantea una evolución del arte autodestructivo de Metzger para abarcar una realidad más amplia: la atmósfera, la tierra y hasta las neuronas humanas son ya obras de arte autodestructivo, afectadas, dañadas y transformadas radicalmente por un mismo fenómeno: la avaricia por ganancias a corto plazo, que beneficia a una élite reducida mientras impacta a toda la población del planeta.
En este contexto, la artista reconoce en su propia experiencia el impacto de este proceso, al considerar sus neuronas, alteradas por años de uso de psicofármacos, como testigos de esta transformación.En su Conferencia-Performance del 3 de abril, Jessica Hirst propone explorar estas preguntas y conceptos de manera activa, utilizando proyecciones, performance, participación del público y su voz como herramientas para reflexionar sobre la relación con el mundo que habitamos.